Cómo dar retroalimentación que ayuda a mejorar a otros
Un método sencillo para evaluar un discurso o una presentación. Consiste en reconocer, recomendar y cerrar con ánimo. Útil en el trabajo y en equipo.

Dar retroalimentación es una habilidad de liderazgo. Quien la domina mejora a las personas a su alrededor y a sí mismo, porque escucha con más cuidado. Quien no, suele limitarse a decir “estuvo bien” o soltando una lista de errores que nadie sabe cómo usar.
En Toastmasters la evaluación de un discurso se hace con un método sencillo que sirve igual en una junta, en una revisión de trabajo o en una conversación con tu equipo. Se suele describir como reconocer, recomendar y reconocer, y la propia organización lo explica en su artículo Making the Most of Evaluations.
Primero, reconoce lo que funcionó con un ejemplo
“Me gustó tu inicio” no ayuda. “Empezaste con una pregunta y eso hizo que todos levantaran la vista” sí. Menciona una o dos fortalezas y apóyalas con algo que la otra persona dijo o hizo. Así sabe qué conservar.
Después, recomienda una o dos cosas
No intentes corregirlo todo. Elige lo que más cambiaría el resultado y dilo como algo para probar, por ejemplo “La próxima vez podrías hacer una pausa antes de la idea principal”. Es más fácil aceptar una propuesta que una crítica, y una o dos recomendaciones se pueden practicar de verdad.
Por último, cierra con ánimo
Termina con una nota concreta que invite a seguir, como lo que viste mejorar o por qué vale la pena el siguiente intento. La persona debería retirarse con disposición de volver a hablar.
Antes de evaluar
- Pregunta por el objetivo. Evaluar sin saber qué quería lograr la persona es adivinar.
- Habla de lo que viste y oíste, no de lo que supones que pensaba.
- Mantén la brevedad. Dos minutos bien usados valen más que diez.
- Detalles personales, en privado. Lo que podría incomodar se dice a solas.
Cómo se aprende
Dar retroalimentación se aprende dándola. En el club, cada sesión incluye evaluaciones, y los roles rotan para que todos practiquen tanto recibirla como darla. Si quieres verlo en acción, lee cómo es una sesión.


